Passiflora quadrangularis
L.
Pasionaria, Flor de pasión,
Parchita, Granadilla real
Enredadera perenne, muy vigorosa, dotada de larguísimos tallos que
trepan y se enredan mediante resistentes zarcillos; los más viejos son
gruesos, leñosos y agudamente cuadrangulares, mientras que los jóvenes
son cilíndricos, lisos y de color verde brillante.
Sus grandes hojas,
de color verde oscuro y hasta 25 cm de largo, son simples, alternas,
largamente pecioladas, de ovaladas a lanceoladas, y con una gruesa
venación especialmente destacada en el envés.

Sus espectaculares flores, de hasta más de 5 cm de diámetro, presentan
un abultado y carnoso cáliz, de color variable y forma de alcachofa que,
al abrirse, deja al descubierto la increíble belleza interior de la
flor: una amplia corona de pétalos filiformes decorados con franjas
blancas y purpúreas, en cuyo centro se eleva una compleja y robusta
estructura en la que aparecen fundidos los estambres y el pistilo.
Esta particular arquitectura floral dio lugar al nombre genérico de esta
planta (Passiflora), pues antiguamente se tomó como símbolo de la
crucifixión de Cristo, representando los pétalos la corona de espinas,
las cinco anteras las heridas de los soldados romanos, y los tres
estigmas los clavos de la cruz.
Los frutos son grandes bayas carnosas, más o menos ovaladas y de hasta
10 cm de largo, que contienen entre su jugosa carne una buena cantidad
de semillas acorazonadas de color negro.
La más espectacular de todas
las parchitas tiene su origen en las regiones de América tropical,
habiéndose introducido en las Islas Canarias con fines ornamentales. Se
da bien en las zonas bajas y de medianías, especialmente sobre suelos
fértiles, bien drenados y bastante soleados.
Florece en primavera y
verano. Se reproduce por semillas, en primavera, y por esquejes
semileñosos en verano.