Propiedades medicinales: Las hojas del sauce contienen ácido salicílico, y su corteza salicina, compuestos químicos estrechamente relacionados con la composición química de la famosa aspirina, con propiedades analgésicas, antiinflamatorias y antipiréticas.
Por eso, en el pasado se usaba el polvo de la corteza para curar fiebres intermitentes y para calmar los dolores reumáticos. Con la pelusa de sus flores se cortaban hemorragias externas.

Distribución: Madeira, Islas Canarias.


Notas: Su corteza varía en función de la edad de cada ejemplar. En los más jóvenes es de color gris, bastante lisa con apenas lenticelas, y con cicatrices foliares en forma de pliegues transversales muy largos y de forma ahusada. En los individuos maduros, la corteza se va agrietando y aparece salpicada de pequeñas grietas de tono rosáceo, al quedar al descubierto parte de la albura. Los árboles ya viejos tiene su corteza profundamente agrietada, de aspecto corchoso, con presencia de grandes lascas.
Con cierta frecuencia sus ramas son colonizadas por grandes cantidades de orugas de la arañuela (Yponomeuta gigas), una mariposa endémica, que tejen en ellas grandes telarañas a veces tan enmarañadas que dan al árbol una apariencia fantasmagórica, al tiempo que consumen por completo sus hojas, hasta que pasan al estado de pupa, momento en que el sauce recupera su follaje.
La corteza del sauce contiene ácido salicílico, compuesto químico del que, en el año 1853, el químico francés Charles Frédéric Gerhardt sintetizó por primera vez el ácido acetilsalicílico, conocido popularmente con el nombre de aspirina, uno de los medicamentos más usados del mundo, sobre todo para tratar el dolor, la inflamación y bajar la fiebre.
De modo empírico, el ácido salicílico ha sido usado por la Humanidad desde hace por lo menos unos 2.400 años. En una tabla sumeria de la dinastía de Ur, datada alrededor del año 2000 a. C., aparece citado el sauce como elemento de una lista de plantas y animales con usos medicinales. La primera referencia específica al sauce como planta medicinal con propiedades analgésicas, antipiréticas y antiinflamatorias procede del papiro Ebers, un texto médico egipcio del 1543 a C. En el siglo V a. C., el médico griego Hipócrates, considerado el padre de la medicina occidental, recomienda el uso del sauce para bajar la fiebre y aliviar los dolores del parto. Siglos más tarde, hacia el año 30 d. C., el enciclopedista romano Aulo Cornelio Celso, en su obra De Medicina, habla del extracto de las hojas de sauce para tratar los cuatro signos de la inflamación: enrojecimiento, calor, hinchazón y dolor. Hacia finales del siglo I d. C., los tratamientos a base de sauce aparecen en la obra del afamado médico, farmacólogo y botánico Dioscórides, en su obra De Materia Medica, y en la Naturalis Historia del historiador Plinio el Viejo. En la época de Galeno, el sauce era de uso común en la antigua Roma y en el mundo árabe.
En nuestro archipiélago, el sauce debió ser un árbol bastante frecuente, a juzgar por la toponimia de muchas localidades, pues en casi todas las islas existen barrancos, arroyuelos, hoyas, riscos o peñas que llevan su nombre. En el municipio de El Sauzal, Tenerife, el sauce aparece en su escudo heráldico, y en La Palma su nombre es parte del municipio de San Andrés y Sauces.

Etimología:
Su nombre genérico (Salix) proviene del latín salix, nombre dado en la Roma antigua al sauce, sus ramas y madera. El específico (Canariensis) es una referencia geográfica a su localización clásica en las Islas Canarias.
Sinonimia: Salix daviesii, Salix persica.

Distribución: Endemismo macaronésico. El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria.
Ecosistemas: Bosques termófilos, Laurisilva, Fayal-brezal.
Altitud: Normalmente entre los 250-1.500 m s. n. m.

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