Salix canariensis
C. Sm. ex Link
Sauce, Sauce canario, Sao
Descripción:
Árbol pequeño o arbusto robusto de hasta
10-15 metros de altura, ramificado y de copa abierta, con el tronco y
las ramas recubiertas de una corteza blanquecino-grisácea y ligeramente
rugosa. Las ramas más jóvenes son
flexibles, arqueadas o colgantes, de color verdoso rojizo.
Sus hojas,
de hasta 18 cm de largo por 5-6 cm de ancho, son simples, alternas, pecioladas, de forma
oblonga a lanceolada, con borde entero o ligeramente crenado,
blandas al tacto, de color verde en la haz y plateado pubescentes por el
envés.
Muchas veces se encuentran
deformadas por agallas producidas por picaduras de insectos que
depositan en ellas sus huevos.
Es árbol
dioico, con flores muy pequeñas agrupadas en amentos alargados y
cilíndricos, de entre 5-10 cm de longitud, más o menos péndulos, y densa y suavemente
pubescentes al principio. Las inflorescencias masculinas con
numerosos estambres amarillentos, y las femeninas con ovario bicarpelar y
estigmas generalmente bífidos, que se engrosa para formar las semillas.
Los frutos son pequeña capsulas bivalvas, agrupadas en la misma
disposición que las flores, con semillas minúsculas provistas de mechitas peludas
que les ayudan a dispersarse con el viento.
Su follaje es caduco o
subpersistente, perdiendo la mayor parte de las hojas durante el periodo
de floración, al tiempo que se forman nuevos brotes foliares, revestidos
de abundante tomento blanquecino.

Hábitat: Endemismo macaronésico que se desarrolla en
terrenos muy saturados de agua: proximidades de manantiales,
conducciones de riego, orillas de arroyos, barrancos húmedos, etc.
Su
presencia es relativamente frecuente en los dominios de la Laurisilva y el margen
superior de Bosques Termófilos, donde muchas veces forma pequeños bosquetes,
llamados sauzales, saucedas o saucedales.
En Gran Canaria se encuentra en lugares como el
barranco
de los Cernícalos, el barranco de Guayedra, los Tilos de Moya, el
barranco de la Mina, el barranco del Sao, etc.
Dentro del Parque
Nacional de Garajonay, en La Gomera, existen bosquetes de sauces en el
Barranco de El Rejo.
En Tenerife existen saucedales destacados en los
barrancos Afur y del Cercado, en la cordillera de Anaga. En la orillas
de los humedales de Erjos también viven bastantes sauces, que además
sirven de refugio a varias especies de aves. A veces, siguiendo el cauce
de los barrancos, puede llegar hasta las zonas de cumbre, como sucede en
Vilaflor.
Floración: Invierno y primavera, normalmente entre los meses de enero y abril,
aunque en algunos lugares muy propicios este periodo se amplía notablemente.
Reproducción:
Se propaga por semillas y esquejes.
Usos: Su madera es muy liviana, y en el pasado se usó en labores de cestería y para la fabricación de
sillas, así como utensilios agrícolas, como belgos, horquetas o palas
para el aventado de grano, y de queseras con las que se moldeaba el
queso y se eliminaba el exceso de suero.
Según Viera y
Clavijo, el gran naturalista canario del siglo XVIII, el carbón de sauce
era el mejor para la fabricación de pólvora, y su madera tierna era muy
útil para afilar cuchillos y alisar obras de oro y plata.
A pesar de ser un árbol muy atractivo y con una bella
estampa, se ha empleado muy poco en jardinería y reforestación.