Ferns
Woodwardia radicansTenerife es la isla con mayor número de helechos, seguida de La Palma, La Gomera, Gran Canaria, El Hierro, Fuerteventura y Lanzarote, en razón de su tamaño, y sus características morfológicas y climáticas.
Algunas especies son muy comunes y ampliamente conocidas por la población canaria, como la helechera (Pteridum aquilinum), el helecho de Navidad (Polypodium macaronesicum), la batatilla (Davallia canariensis), o la doradilla (Asplenium aureum), mientras que otras son rarísimas, como el pequeño Asplenium septentrionale, que habita en las cumbres de Tenerife y La Palma.
De su amplia variabilidad ecológica y morfológica da idea la presencia de diferentes especies de helechos como el diminuto lengua de serpiente (Ophioglossum polyphyllum), en zonas arenosas costeras muy cercanas al mar, el helecho lanudo (Cosentinia vellea), cuyos frondes están recubiertos de un tomento blanquecino para protegerse del ambiente seco del cardonal-tabaibal, el llamado hierba candil (Asplenium hemionitis), que desarrolla sus extrañas frondes triangulares en el suelo del monteverde, el delicado culantrillo (Adiantun capillus-veneris), que muestra preferencia por lugares muy húmedos como fuentes y manantiales, la tostonera (Adiantum reniforme), que con sus pequeñas hojas redondeadas crece en grietas y paredes de zonas semihúmedas, o la gigantesca píjara (Woodwardia radicans), con frondes de hasta 3 m de longitud, que vive en las áreas más densas de la laurisilva. Y en zonas ruderalizadas se encuentran especies introducidas que han conseguido asilvestrarse en las Islas, como la cosmopolita el helecho de cristal (Christella dentata), la helecha (Nephrolepis exaltata), o el helecho de cuero (Cyrtomium falcatum).
