Se cultiva como planta ornamental en jardines botánicos y colecciones privadas en todo el mundo, debido a su impresionante tamaño y la belleza de sus grandes frondes de estructura casi arquitectónica.
Pero su mantenimiento es bastante difícil, ya que requiere condiciones de cultivo específicas para prosperar, necesitando suelos ricos en materia orgánica y con buen drenaje, siendo su ubicación ideal una zona húmeda que reciba el sol de la mañana o del atardecer, o un lugar con luz filtrada a lo largo de todo el día, como puede ser debajo un gran árbol.
También se puede cultivar en macetas grandes, siempre que se le aporten los nutrientes necesarios y estén ubicadas en el lugar adecuado.

Al parecer, en sus zonas de origen, se usaba la larga vellosidad que envuelve el ápice del tallo como una especie de algodón para hacer vendajes.
Se trata de una especie de crecimiento muy lento, característica que, junto a su limitada distribución geográfica y la progresiva escasez de ejemplares, ha determinado que el gobierno mexicano la haya declarado en peligro de extinción.

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