Esta especie es común en bosques húmedos y muy húmedos de América Central y América del Sur, desde México a Colombia, siendo frecuente en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, etc.
Se cultiva como ornamental en muchas partes del mundo de clima tropical o subtropical, especialmente valorada por sus atractivas flores amarillas.

Es una especie de crecimiento rápido y fácil de cuidar, que puede cultivarse tanto al exterior como en interiores cálidos y bien iluminados, así como debajo de claraboyas o cerca de ventanas.
Prefiere suelos ricos en materia orgánica y bien drenados, riego abundante, y exposición a pleno sol o de semisombra. Se debe podar a finales de invierno, para estimular su ramificación y renovación de follaje.

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