Su periodo de floración se extiende a lo largo de casi todo el año. Se reproduce por semillas y esquejes.
Originaria de Sudáfrica, esta bonita planta se ha introducido en las Islas Canarias con fines ornamentales, cultivándose con tal fin en zonas costeras y de medianías, pues resiste bien la falta de humedad al tiempo que necesita una exposición soleada.
Pero hay que tener cierta precaución con este uso, pues a veces escapa del control humano y se naturaliza convirtiéndose en una maleza invasora.

Se puede cultivar fácilmente al exterior, desarrollándose muy bien en climas templados como el mediterráneo.
Como otras trepadoras de gran capacidad de crecimiento, con esta planta hay que realizar podas regulares de sus ramas para mantenerla con la forma y tamaño adecuados, y cada dos o tres años una poda más intensa para que mantenga su vigor, cortando por encima del segundo nudo de las ramificaciones principales.
Esta especie es muy parecida a Podranea brycei, y sus diferencias son tan escasas que muchos autores consideran que se trata de la misma planta. Se distinguirían porque Podranea ricasoliana tiene hojas con 7-9 foliolos, normalmente dentados, y su corola con la garganta lisa o ligeramente pelosa, mientras que Podranea brycei tiene hojas con 7-9 foliolos, normalmente dentados, y la corola con la garganta densamente pelosa.

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