Flora canaria > Setas > Lycoperdon perlatum

Lycoperdon perlatum  Pers.
Familia AGARICACEAE
Pedo de lobo
  Descripción

Carpóforo de forma más o menos esférica, evoluciona generalmente de piriforme a globosa, con una elongación que hace la función de un pie al ser el punto de unión con el suelo, midiendo desde 2-4 cm de diámetro y hasta 10 cm de altura.
Exoperidio con la capa exterior de color blanco que cambia al crema sucio con el tiempo. Está recubierto de pequeños aguijones, unos diminutos persistentes y otros más grandes de hasta 2 mm de largo, caducos. Estos aguijones recubren toda la seta a excepción, cuando ya es madura, de la parte que funciona como pie, que es lisa. En su madurez aparece en la parte superior un orificio apical para expulsar las esporas ya maduras. La situación de esta abertura es visible desde su nacimiento en forma de pequeño círculo de un color más crema que se diferencia claramente del blanco del resto del carpóforo. Con la edad o por efecto de la lluvia, estas espinas se van desprendiendo del exoperidio dejándolo liso y con unas marcas allá donde estuvieron las espinas. Finalmente todo el exoperidio acaba por desprenderse
Endoperidio también es de color blanco, que evoluciona primeramente a un amarillo oliváceo y posteriormente a marrón oscuro al madurar totalmente las esporas. Esta evolución de color va acompañada de un cambio en su consistencia, que pasa de ser compacta a pulverulenta.
Gleba esponjosa de color blanco en los especímenes jóvenes, con la maduración se vuelve primero de color amarillento, luego verdoso, y finalmente pardo amarillenta. La zona inferior contiene una gleba estéril o subgleba de color blanco a pardo oliváceo.

Esporada de color marrón oscura. Esporas globosas o esféricas, finamente verrugosas, marrón amarillentas.

  Hábitat
En bosques de pinos, bajo jaras. Fructifica tanto gregariamente como en solitario.
  Distribución en Canarias
Especie nativa en las Islas Canarias.
El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura.

  Comentarios
Como casi todas las especies de forma globosa con gleba blanca, es comestible de mediocre calidad, pero siempre que sean ejemplares jóvenes, con el interior blanco puro.
En las Islas Canarias se puede confundir con Lycoperdon molle, que es más grande y con superficie externa recubierta de finos aguijones muy tempranamente caducos. Los ejemplares viejos se pueden confundir con Lycoperdon umbrinum, de color ocre y con espinas cortas. Algo más difícil es su confusión con algunas especies del género Scleroderma, como Scleroderma verrucosum, Scleroderma meridionale o Scleroderma aerolatum, que carecen de aguijones y de base estéril claramente desarrollada, y el interior se torna purpúreo en la madurez.