Abutilon grandifolium
Pit.
Cardoyesca, Cardoyesca amarillo, Cardo de risco, Cardo salvaje, Cardo de Cristo
Descripción:
Matita perenne, de follaje subpersistente y
entre 60-100 cm de alto, de base leñosa y porte más o menos globoso,
abundantemente ramificada desde la base, con ramas erectas o levantadas.
Los tallos son finos, quebradizos, recubiertos de una densa capa de
tomento blanquecino y armados de espinas cortas, solitarias o
verticiladas.
Las hojas, de unos 10-12 cm de largo y 6-8 mm de ancho,
lustrosas, de color verde intenso a amarillo oliváceo en la haz, y
blanquecino tomentosas por el envés, son simples, alternas,
linear-lanceoladas, y con el margen entero, aunque salteado de algunas
espinitas largas y muy punzantes.
Sus flores se disponen en capítulos
casi globosos, largamente pedunculados, de color amarillento y unos 2-3 cm de diámetro, desprovistos
de lígulas, muy tomentosos, atenuados en su base y rodeados de brácteas
puntiagudas espinosas, que en la fase de maduración se expande formando
una hermosa corona alrededor de los flósculos. Se agrupan en
inflorescencias ramificadas terminales de hasta 10-15 capítulos
cada una; cuando maduran se vuelven esféricos, produciendo una gran
cantidad de semillitas grisáceas dotadas de un vilano blanquecino que
facilita su dispersión por medio del viento.

Hábitat: Especie endémica de Gran Canaria, localmente
frecuente en andenes, laderas rocosas y piederriscos situados en las
formaciones semixerófilas del sur y suroeste de la isla, asociada a
magarzas (Argyranthemum spp.), tajinastes (Echium spp.), bejeques
(Aeonium ssp.), etc. Suele crecer agrupada en pequeñas colonias o
rodales, dispersas y esporádicas en sus áreas de distribución.
En las
cotas más altas se hibrida con Carlina texedae, en aquellas
zonas en que las poblaciones de ambas especies entran en contacto.
Floración: Finales de primavera y verano, fructificando
entre agosto y octubre.
Reproducción:
Por semillas.
Usos: En algunas localidades de la zona es
tradicional el empleo de sus flores para cuajar la leche con la que se
elabora el queso, dando lugar a los famosos quesos de flor, o
quesos de media flor cuando se mezcla por mitades este cuajo
vegetal con el clásico cuajo de cabrito.
Las cabras comen sus ramas
tiernas, constituyendo una parte importante de su alimentación cuando se
practica el pastoreo libre de estos voraces animales.
Ocasionalmente
se ha usado como especie tintórea.