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Cistus monspeliensis  L.
Familia CISTACEAE
Juagarzo, Jaraso, Jara negra, Jara silvestre
Descripción: Arbusto perenne de hasta más de 1 m de alto, abundantemente ramificado y de porte más o menos globoso, compacto, muy viscoso y oloroso, con ramas finas, leñosas, quebradizas y recubiertas de una corteza pardo rojiza ligeramente pubescente.
Las hojas, de entre 4-8 cm de largo y color verde oscuro, son simples, sésiles, opuestas en cruz (decusadas), de lineares a estrechamente lanceoladas, enteras, fuertemente nervadas, algo revolutas en el margen, lustrosas por la haz, y densamente pubescentes y pegajosas en el envés.
Sus pequeñas flores, de unos 2-3 cm de diámetro, color blanco, ocasionalmente con máculas amarillas, y textura rugoso-apapelada, se agrupan en inflorescencias terminales de entre 2-9 flores cada una. Cada flor presenta 5 sépalos obovados de color verde con una nervadura roja, 5 pétalos libres, frágiles, ligeramente escotados, y numerosos estambres amarillos más largos que el pistilo.
Los frutos son cápsulas globosas frágiles y brillantes de unos 5 mm de diámetro que, cuando están maduras, se abren por sí mismas (dehiscentes) en 5 valvas, liberando unas cuantas semillas reticulares, muy duras y de color negro.
Hábitat: Especie de origen mediterráneo. En Canarias es frecuente, y hasta abundante, en áreas degradadas y soleadas de las zonas baja y media situadas dentro del hábitat potencial de los Bosques termófilos, así como en zonas clareadas del Pinar y de los bordes del Monteverde. Se comporta de un modo agresivo, llegando a formar en algunos lugares densos y extensos matorrales casi monoespecíficos (jarales).
Floración: La floración se produce durante la primavera, pero en condiciones favorables se pueden observar ejemplares en flor durante casi todo el año.
Reproducción: Por semillas.
Usos: Su madera es muy combustible, y en el pasado se quemó abundantemente en los hornos de las panaderías, lo que supuso una peligrosa merma de sus poblaciones. También era la leña que alimentaba los hornos de cocción de tejas que existieron hasta mediados del siglo XX en la comarca de Teno Alto, en Tenerife. Otro uso que se hacía de esta leña era para ahumar el queso.
Se puede utilizar como planta ornamental, por su fácil cultivo, bonito porte y amplio periodo de floración, tanto en jardines como en macetas situadas en terrazas o balcones.
Algunos campesinos emplean sus ramas tiernas como forraje para el ganado.


Propiedades medicinales: La infusión de sus hojas y flores es analgésica y relajante, ayudando a calmar los espasmos musculares. En algunas localidades se mezclaban sus hojas con ramas muy tiernas de brezo (Erica arborea), para preparar una infusión que usaban para el dolor de cabeza y las enfermedades pulmonares.
Distribución: Región mediterránea, Madeira y Canarias.
Notas: Toda la planta expele un denso, penetrante y dulce aroma producido por los aceites que secretan sus hojas. Estas sustancias les confieren un aspecto brillante y un tacto untuoso, contribuyendo a reducir su proceso de transpiración y, posiblemente, a protegerlas de los herbívoros.
Etimología: Su nombre genérico (Cistus) deriva del griego kisthos (cesta, caja) al parecer aludiendo a la forma de sus frutos. El específico (Monspeliensis) hace referencia a la región de Montpelier, lugar donde en 1634 fue determinada la especie por primera vez.
Sinonimia: Stephanocarpus monspeliensis.

Distribución: Endemismo canario. Tenerife, La Palma, La Gomera, El Hierro, Gran Canaria.
Ecosistemas: Bosques termófilos, Fayal-brezal, Pinar.
Altitud: Normalmente entre los 400-1.500 m s. n. m.