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Sonchus acaulis  Dum. Cours.
Familia ASTERACEAE
Cerraja, Cerrajón, Lechugón, Lechuga de monte, Angoja
Descripción: Arbusto perenne, de follaje caduco o subpersistente, dotado de un tallo muy corto, grueso y leñoso, alrededor del que se forma una gran roseta basal de hasta más de 1 m de diámetro, de la que surge, en el momento de la floración, un robusto tallo florífero que puede llegar a medir hasta 1,5 m de alto.
Sus grandes hojas, de color verde intenso, hasta 60 cm de longitud y 15 cm de ancho, están divididas en numerosos lóbulos agudos, crispados y finamente dentados en sus bordes, y tan profundos que casi llegan hasta su grueso y carnoso nervio central (pinnatifidas); en su envés presentan una fina y bella reticulación.
El grueso y robusto tallo florífero, de hasta 3 cm de diámetro en su base, hueco, casi sin hojas y ligeramente recubierto de tomento, sostiene una gran inflorescencia umbeliforme formada por numerosos capítulos de hasta 5 cm de diámetro, con múltiples flores estrechamente tubiformes (flósculos) de color amarillo dorado, asentadas sobre un receptáculo semigloboso rodeado de anchas brácteas involucrales de color verde oliva, recubiertas de un tomento blanquecino algodonoso tanto más denso cuanto más tiernos sean los capítulos. Al fructificar producen numerosos y diminutos aquenios, provistos de un minúsculo vilano blanquecino que facilita su dispersión por medio del viento.
Toda la planta segrega abundante látex, blanquecino y pegajoso.
Hábitat: Endemismo canario muy frecuente en riscos y laderas rocosas de la costa norte de Tenerife y en regiones montañosas altas de Gran Canaria. En algunas ocasiones crece sobre paredes y tejados, conviviendo con bejeques (Aeonium spp.), batatillas (Davallia canariensis) y otras plantas que gustan de habitar en tan singulares territorios. Durante el periodo de floración, sus poblaciones colorean de amarillo grandes extensiones de nuestros montes, alegrando con su viveza el frío paisaje invernal.
Floración: Invierno y primavera.
Reproducción: Por semillas.
Usos: Se emplea frecuentemente como forraje para cabras y conejos, como casi todas las especies de su género.
En tiempos pasados, de gran penuria en las Islas Canarias, los campesinos "mataban la jiloria" comiendo sus brotes tiernos en potajes y ensaladas, después de haberlos macerado en agua durante algún tiempo para quitarles su amargor.
Se puede emplear como especie ornamental, especialmente atractiva por sus llamativas inflorescencias; su cultivo es muy fácil, pues apenas requiere cuidados y se adapta bien a casi todo tipo de suelos, siendo especialmente adecuada para grandes jardines de rocalla. Su capacidad para adornar rotondas y márgenes de vías de comunicación no ha sido casi utilizada hasta el momento.


Propiedades medicinales: Algunos autores le atribuyen a las especies de este género numerosas cualidades medicinales: antiinflamatorias, febrífugas, hipotensoras, diuréticas, carminativas, relajantes, etc. En muchos lugares se empleaba como antiséptico, usando emplastos de sus hojas para desinfectar pequeñas heridas.
Distribución: Canarias.
Etimología: Su nombre genérico (Sonchus) deriva del latín sonchus, usado por Plinio el Viejo en su Historia Naturalis para designar a la cerraja (Sonchus oleraceus), una de las especies más conocidas de este amplio género. El específico (Acaulis) procede del griego akaulos, en latín acualis, que significa sin tallo, aludiendo a la casi ausencia del mismo en esta especie.

Distribución: Endemismo canario. Tenerife, Gran Canaria.
Ecosistemas: Cardonal-tabaibal, Bosques termófilos, Laurisilva, Fayal-brezal.
Altitud: Normalmente entre los 200-1.500 m s. n. m.