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Hedera helix  L.
Familia ARALIACEAE
Hiedra, Yedra
  Descripción
Planta perenne, trepadora, que se sujeta con unas finas raicillas prensoras de color blanquecino claramente visibles en la parte posterior de las ramas.
Sus larguísimos tallos, de hasta 20 m de longitud, son finos, herbáceos, flexibles y de coloración rojiza cuando jóvenes, volviéndose leñosos y grisáceos a medida que envejecen. Presenta un muy abundante y atractivo follaje, con hojas dimorfas: las de los tallos estériles, de unos 2-6 cm de longitud, son cordiformes, en ocasiones palmeadas y hasta hastadas, con el margen revoluto, a veces ondulado, y de color verde intenso a verde oscuro, con nervios verdosos o blanquecinos, de ligeramente prominentes a profundamente elevados sobre el resto del limbo; las de los tallos fértiles son de mayor tamaño, enteras, elípticas, de ovadas a oblongo-lanceoladas, con el limbo de color verde oscuro, y con nervios verdosos poco prominentes. Con frecuencia, ambos tipos presentan zonas decoloradas, como manchas blanquecinas.
Las flores son hermafroditas y se reúnen en inflorescencias de tipo umbela, con 12-20 flores cada una, solitarias o agrupadas en una panícula racemosa. El cáliz tiene sépalos pequeños y deltados, y la corola cinco pétalos de 3-5 mm de longitud, verdoso amarillentos, patentes, más tarde deflexos. El androceo consta de cinco estambres, y el gineceo de un ovario ínfero por nectarios que semejan punteaduras, con un estilo corto y simple. El fruto es una baya negra de 8-10 mm de diámetro que contiene de 2 a 4 semillas reniformes de color castaño.
  Hábitat
Normalmente se desarrolla en lugares húmedos y sombreados, barrancos y zonas boscosas, pero también en rocas, troncos de árboles, muros, paredes o en el suelo.
  Floración
Otoño, invierno.
  Reproducción
Por semillas y esquejes leñosos.
  Usos
Esta especie ha sido muy empleada como ornamental desde tiempos muy antiguos, pues hay constancia de que ya era utilizada en los jardines romanos. Es adecuada para cubrir paredes y muros de piedra, y para que se enrolle sobre viejos troncos o en pérgolas de madera. Se desarrolla bien tanto a pleno sol como en sombra o semisombra, siempre que tenga suelos bien drenados y ricos en materia orgánica.
También es antiguo su uso como planta tintórea para teñir la lana. Los tallos jóvenes proporcionan un tinte amarillo y marrón, y los frutos un tinte gris verdoso. Las hojas y ramas se hierven junto a la lana, para conseguir tonos más oscuro se añade cloruro de estaño y se vuelve a meter la lana hirviendo quince minutos. Los frutos se hierven durante una hora triturándolos, luego se deja enfriar y se introduce la lana mordentada.
La madera de hiedra en muy blanda y porosa, arde rápidamente y desprende una llama muy viva. En otros tiempos se utilizó como sustituto de la madera de boj en la elaboración de planchas para grabados. Sus cenizas se empleaban para limpiar objetos de plata.
  Propiedades medicinales
A esta especie se le atribuyen desde muy antiguo numerosa virtudes curativas, algunas de ellas demostradas científicamente, teniéndose por analgésica, antitusígena, expectorante, calmante, estimulante, cicatrizante, hidratante, lipolítica y vasodilatadora. De modo que tradicionalmente se ha usado para tratar el resfriado, la tos con flema, la bronquitis, la laringitis, la gota, el reumatismo, las enfermedades hepáticas, las biliares y los problemas del bazo.
Pero también se emplea con fines estéticos, como remedio casero para la celulitis. Su componente contra la piel de naranja es la hederagenina, que trabaja sobre los vasos sanguíneos, dilatándolos, mejorando la circulación y erradicando la grasa presente. Para ello se ponen a hervir sus hojas, y cuando tengan una temperatura soportable se colocan sobre la piel con un suave masaje.
Algunos autores recogen un uso antiguo que consistía en aplicar la goma de hiedra, probablemente obtenida hirviendo la savia, sobre las caries y las muelas doloridas. La savia también se utilizó para luchar contra los piojos.
Pero hay que tener mucha precaución en su uso, pues todas sus partes son tóxicas, especialmente los frutos. Sus efectos nocivos incluyen vómitos, diarrea, dolor de cabeza, y en dosis elevadas puede causar hasta el coma.
  Distribución
Centro y sur de Europa, hasta el Cáucaso, norte de África y Asia, desde la India hasta Japón.
  Etimología
Su nombre genérico (Hedera) es la palabra latina con que los antiguos romanos designaban a la hiedra. El específico (Helix) proviene del griego helix (vuelta, torsión), aludiendo al crecimiento en espiral de sus ramas cuando se desarrollan sobre algún soporte.

Distribución: Introducida. Tenerife, La Palma, La Gomera, Gran Canaria, Fuerteventura.
Ecosistemas: Bosques termófilos, Laurisilva, Fayal-brezal.
Altitud: Normalmente entre los 400-1.500 m s. n. m.